Las mujeres que hacen ejercicio durante el embarazo padecen menos dolores, se recuperan más rápido del parto y, además, tienen 50% menos posibilidades de tener un parto prematuro.

¿No te parece una excelente motivación?

 

Antes de empezar te sugerimos que tomes en cuenta los siguientes puntos:

  • Acércate a tu doctor y pídele que apruebe tu rutina de ejercicios.
  • Trata de hacer ejercicio por lo menos tres veces por semana, siempre y cuando lo apruebe tu doctor.
  • Toma mucha agua antes, durante y después de realizar tu rutina.
  • Después del primer trimestre, evita hacer ejercicio con la espalda o aguantando la respiración.
  • No hagas ejercicios que puedan hacer que te lastimes el vientre o pierdas el equilibrio.
  • Mantén tu frecuencia cardíaca por debajo de 140 latidos por minuto.
  • Evita los ejercicios en los que tengas que sacudirte o saltar y cualquier deporte de combate.
  • Lleva una dieta balanceada.
  • Toma las cosas con calma, escucha a tu doctor y a tu cuerpo; ellos sabrán justo lo que necesitas.

 

Pregúntale a tu doctor sobre los ejercicios que más te convienen, nosotros te compartimos algunos:

Caminar

Es un ejercicio de bajo impacto que te mantiene en movimiento, fortalece tus músculos y aumenta tu resistencia. Mejora la circulación sanguínea, previene la hinchazón de piernas y permite una mayor oxigenación tu bebé.

Natación / Gimnasia acuática

Esta actividad logra que el oxígeno llegue a tu bebé, reduciendo el riesgo de desarrollar problemas de salud relacionados con el embarazo.

Sentadillas y deslizamientos contra la pared

Fortalece las piernas y ayuda a abrir la pelvis para que tu bebé pueda descender al momento del parto. 

La manera en la que puedes realizar esta actividad de forma segura es: poniéndote de pie con la espalda contra la pared, los pies abiertos a la altura de los hombros manteniendo la espalda apoyada, dobla las rodillas lentamente como si te fueras a sentar. Apoya las manos en las rodillas para mantener el equilibrio. Pero no desciendas mucho, tus rodillas en ningún momento deberán llegar más lejos que los dedos de tus pies. Mantén esta posición medio sentada durante unos segundos y luego deslízate hacia arriba. Haz de 3 a 5 repeticiones, hasta llegar a 10 repeticiones.

Inclinación de la pelvis

Es ideal para fortalecer los músculos del estómago y que los de la espalda se vuelvan más flexibles, para así reducir el dolor de espalda y facilitar el parto.

Realízala de la siguiente forma: colócate sobre tus cuatro extremidades y sostén la cabeza al nivel de la espalda, contrae los músculos de tu estomago y sube la espalda. Sostén esta posición durante unos segundos y luego relájate, pero no sueltes los músculos del estómago. Haz de 3 a 5 series de 10 repeticiones cada una. 

Ejercicios Kegel

Son útiles durante el parto, sirven para evitar hemorroides y la incontinencia urinaria. Además que fortalecen los músculos pélvicos.

Consiste en apretar los músculos de la vagina y los del recto, como si intentaras no orinar. Mantén la posición durante cinco segundos y luego relaja los músculos. Haz cuatro o cinco repeticiones seguidas. Los ejercicios Kegel se pueden realizar en el trabajo o mientras ves la televisión.

Flor de loto

El sentarse en esta posición estiras los músculos de la parte interna del muslo, de la espalda y la pelvis, lo cual es útil en el parto.

Para realizar esta actividad deberás sentarte en el suelo, doblar las piernas y juntar las plantas de los pies. Relaja tus rodillas y deja que caigan hacia el suelo. Luego acerca tus pies al cuerpo. Si no has logrado la flexibilidad suficiente para esta posición, simplemente cruza una pierna delante de la otra e intenta sentarte así algunas veces al día.

Consulta a tu médico.